Nuestras Ideas
UN MODELO DE PARTIDO PARA LA NUEVA SOCIEDAD
de los más longevos de Europa. Más de ciento treinta años contemplan a esta
organización cuyo reto sigue siendo ser un instrumento útil a la sociedad
española del siglo XXI, como lo fue en la España del siglo XX.
Para ello, el PSOE aspira a seguir siendo la referencia principal del
sistema de partidos, adaptando su estructura a las nuevas realidades de
nuestra sociedad.
El Partido Socialista tiene la vocación de seguir siendo un partido a la
vanguardia, no sólo en cuanto a sus propuestas políticas, sino también en su
funcionamiento interno.
El ideal de igual libertad constituye la esencia del proyecto político del
socialismo democrático. Lo mejor de nuestra historia como partido es
nuestro compromiso con las libertades individuales y los valores
democráticos. Y nuestros mejores empeños son aquellos que se dirigen a
condensar esos ideales en las vidas de la gente, aquellos esfuerzos dirigidos a
plasmar nuestros valores en recursos materiales que sustenten los derechos
sociales, civiles y políticos.
Frente al ideal de libertad de la derecha: la libertad entendida como no
injerencia de los poderes públicos; hoy la izquierda recupera el viejo ideal
cívico de la libertad como no dominación. Mientras la derecha ve en
cualquier actividad de los poderes públicos un peligro para la libertad
individual, los socialistas entendemos que es misión de los poderes públicos
garantizar la libertad de las personas frente a la dominación arbitraria de
poderes privados o de los propios poderes públicos.
La mejor garantía de que los poderes públicos cumplan su función de
protección y promoción de la libertad individual es la conformación
democrática de sus decisiones. La participación en los procesos de reflexión
y decisión, la transparencia en la información y el derecho al acceso a la
misma, son factores que garantizan una mejor calidad de las decisiones de
las instituciones públicas. Y si esos rasgos democráticos deben impregnar las
instituciones, lo son igual para los partidos políticos como sujetos de la
acción política en democracia.
La mejora constante de nuestra democracia interna es la mejor salvaguarda
de nuestra eficacia política, la forma más eficaz de contar con las mejores
ideas y las personas más adecuadas. Frente a los viejos ideales organizativos
de la izquierda que separaban el pensamiento de la acción, que producían la
concentración de las decisiones en la dirección frente a una militancia que
sólo debía ejecutarlas, la acción política democrática exige la unidad del
pensamiento y la acción, que cada afiliado de nuestra organización pueda
aportar la riqueza de la reflexión que nace de su propia experiencia de
militancia política.
En la historia de la democracia en España, el PSOE es el mejor cauce de
participación política, lo fue desde su fundación para la participación de los
trabajadores, y por extensión para la participación de todas las personas que
no pertenecían a las clases más ricas y poderosas; en las últimas décadas el
PSOE se ha convertido en el mejor cauce de participación política de las
mujeres. Fortaleciendo la democracia, fortaleciendo la participación
ciudadana, el proyecto del socialismo democrático se fortalece.
NUESTROS OBJETIVOS
Desde el Partido Socialista Obrero Español de Polanco, creemos que podemos aportar objetivos sociales y progresistas que lleven a nuestro municipio a un mayor bienestar social y nos coloquen en la vanguardia de nuestra comunidad autónoma.
Haciendo una breve reflexión, vivimos una etapa de enormes transformaciones políticas y sociales.
Estamos alumbrando una nueva sociedad, caracterizada por la globalización
económica, la individualidad, la internacionalización, la feminización, la
diversidad. Son cambios tan rápidos y al mismo tiempo tan profundos que
provocan una mezcla de expectación e incertidumbre en la ciudadanía. Ante
esta situación, la política ha optado, en esencia, por dos aproximaciones.
La política conservadora tiende a negar esos cambios, incluso a
combatirlos, buscando volver a un pasado que se idealiza, donde los valores
de la sociedad patriarcal, religiosa, racialmente homogénea, con una
estructura autoritaria del poder, donde todo debe ser como ha sido siempre,
se convierten en el paradigma a recuperar en estos tiempos inciertos. Estas
fuerzas políticas miran al pasado: buscan reencontrarse con él.
Por eso creemos en el SOCIALISMO y por consiguiente en la CIUDADANÍA con MÁS Y MEJORES DERECHOS, CONVERTIR LOS RETOS EN OPORTUNIDADES e intentar aportar ADMINISTRACIONES DINAMICAS.
Para conseguir nuestros objetivos nuestra ruta marcada pasa por los siguientes puntos:
- UNA ACTITUD ABIERTA Y POSITIVA PARA HACER UNA SOCIEDAD MEJOR
- EL NECESARIO CAMBIO EN EL MODELOENERGÉTICO, DEBIDO A LOS RIESGOS Y OPORTUNIDADES DEL CAMBIO CLIMATICO
- URBANISMO Y SOSTENIBILIDAD
- MEJOR ADMINISTRACIÓN
- MÁS IGUALDAD
- MÁS DEMOCRACIA
- MÁS DIALOGO SOCIAL COMO SEÑA DE IDENTIDAD DE LA POLÍTICA DEMOCRÁTICA
- MEJOR CONVIVENCIA
- MÁS INTEGRACIÓN Y MEJOR CONVIVENCIA CON LA INMIGRACIÓN
- MEJOR ADMINISTRACIÓN
- UN PARTIDO EN RED PARA UNA SOCIEDADEN RED: LAS NUEVAS REDES SOCIALES BASADAS EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
UNA ACTITUD ABIERTA Y POSITIVA PARA HACER
UNA SOCIEDAD MEJOR
Los debates que protagonizarán el futuro inmediato son los del
cambio climático, los flujos migratorios, la seguridad, la ciudadanía
cosmopolita o la democracia global. Sólo si Europa recupera su antigua
ascendencia como referente político, sobre la base de una legitimidad
económica y social renovada, se incrementarán las posibilidades de avanzar
hacia otra globalización, donde el desarrollo sostenible y la justicia social
sean banderas de nuevo compartidas por todos. España tiene mucho que
contribuir para que eso sea así, sobre la base de las políticas que estamos
desarrollando los socialistas para dar respuesta a esos retos de forma
innovadora, y en coordinación con otras fuerzas progresistas del continente.
El gran reto al que nos enfrentamos las fuerzas progresistas en el
siglo XXI es el de construir un equilibrio similar en el marco de la
globalización. Preservar los enormes beneficios económicos que este proceso
genera y encontrar fórmulas que permitan asumir los costes del cambio
acelerado y permanente que este proceso tiene sobre las personas, es un
desafío de gran magnitud. Hacer frente a ese desafío requiere una actitud
abierta para ver nuestro futuro económico al tiempo que damos las mismas
oportunidades a millones de personas que nunca veremos. Abordar el futuro
con esa visión y esa generosidad es algo que raramente se intenta y muy
pocas veces se consigue, pero la política está ahí para eso, y eso es lo que
tenemos que hacer.
EL NECESARIO CAMBIO EN EL MODELO
ENERGÉTICO, DEBIDO A LOS RIESGOS Y OPORTUNIDADES DEL CAMBIO CLIMATICO
Con las grandes transformaciones que experimenta nuestro mundo
actual afloran fenómenos, algunos de gestación oculta hasta hace bien poco,
que evidencian o anuncian los cambios estructurales a los que estamos
abocados ya, y cuyo manejo, apropiado o no, acabará determinando nuestro
propio futuro.
En el escenario alternativo, en el que se contemplan políticas
dirigidas a reducir la demanda de energía, el crecimiento de la misma hasta
2030 sería menor, se estabilizarían las emisiones de gases en torno a 2020 y
empezarían a reducirse en torno a 2030, aunque seguirían siendo una cuarta
parte más altas que en 2005.
Para conseguir llegar a ese escenario sería necesaria una vigorosa y
urgente acción de todos los países, avances tecnológicos importantes, y la
asunción de costes sustanciales. Pero, todavía entonces, arriesgaríamos un
aumento de la temperatura media del planeta de alrededor de 3ºC sobre los
niveles preindustriales, algo que no podemos soportar sin arriesgar nuestro
propio futuro.
Por tanto se necesita dar un giro intenso que afecte más al propio
modelo de provisión energética, y no solo a la dimensión de los parámetros
del modelo actual. Es preciso ser más determinantes en la búsqueda y
exploración de nuevas fuentes de energía, así como en la introducción de
cambios sustanciales en el modelo económico de producción.
En consecuencia, las políticas activas y las estrategias positivas han
de ir, en primer lugar, enfocadas a la producción de “arquitectura de emisión
cero”, o lo que es lo mismo a promover arquitecturas de energías renovables,
de bajo consumo de recursos y que sean “nichos” de emisiones por sí
mismas, o mediante sus entornos, utilizados como sumideros, lo que
significa un cambio radical en la manera de proyectar los sistemas y sus
áreas de influencia.
URBANISMO Y SOSTENIBILIDAD
La cuestión de la sostenibilidad, como concepción de frente integral
contra el cambio climático, ha alcanzado con buenas razones al debate
urbanístico. El sector residencial contribuye de manera importante a la
emisión de gases de efecto invernadero, y tiende a incrementar su intensidad
de consumo energético. Aún cumpliendo la Ley del Suelo, que sin duda
significa un gran avance y un punto de partida para revertir un proceso de
sobreexplotación del mismo, el Código Técnico de la Edificación y la
Certificación Energética de edificios, tendremos muchas dificultades para
poder cumplir con Kyoto.
MÁS IGUALDAD
Los valores del Partido Socialista, aquellos que nos han hecho
distinguibles a lo largo de la Historia, son la libertad, la igualdad y la
solidaridad.
El nuestro es el partido de la libertad, que trabaja por la no
dominación, el partido de la extensión de derechos y libertades, del respeto a
la libre decisión de cada ciudadano en la construcción de su proyecto vital.
Tenemos tan interiorizada la libertad que la queremos para todos. Por eso
impulsamos políticas para que todos los ciudadanos, sea cual sea su
condición social, puedan acceder a las mismas oportunidades, para que el
esfuerzo y las capacidades de cada cual sean el único límite a nuestros
sueños, para que nadie se vea condicionado por su clase social, territorio de
nacimiento, situación familiar, género o raza a la hora de ser dueño de su
destino.
El valor de la igualdad como elemento intrínseco de la consecución
de la libertad. Igualdad como igualdad de oportunidades, no como
uniformidad. Igualdad como justicia social. Los y las socialistas sabemos que
vivimos en un mundo desigual, donde muchos aspectos de la existencia
ajenos a nuestras capacidades y a nuestro esfuerzo condicionan nuestro
proyecto vital. Nuestro objetivo último, el ideal que marca la historia del
Partido Socialista, desde el Siglo XIX hasta nuestros días, es la lucha contra
ese condicionamiento externo, contra la injusticia social.
Por eso somos el partido del desarrollo de los derechos sociales. El
partido que apostó por la universalización de la educación y la sanidad, por
la creación de las pensiones no contributivas, por la ley de dependencia.
Creemos en una sociedad que ofrezca las mismas oportunidades a todos, con
independencia de su procedencia económica y su estrato social, y compense
las desigualdades inherentes a una economía de mercado, invirtiendo en
educación pública, en pensiones y en ayudas sociales para los que no tienen
de todo. Al mismo tiempo, queremos un Estado que no se desentienda de
aquellos que se quedan atrás. La igualdad como una doble exigencia, que nos
conmina a seguir promoviendo políticas que garanticen a todos las mismas
oportunidades de prosperar y, al mismo tiempo, a ofrecer una cobertura a
aquellos que no lo logran. El Partido Socialista seguirá trabajando, como
siempre ha hecho, por una sociedad cohesionada con un Estado fuerte y
dinamizador que disminuya las desigualdades al mismo tiempo que
incremente las oportunidades de todos.
MÁS DEMOCRACIA
Los y las socialistas pensamos que es mucho mejor encarar las
transformaciones sociales a los que nos enfrentamos si los ciudadanos tienen
el poder, si los ciudadanos son los dueños de su destino. Las sociedades más
democráticas se adaptan mejor al paradigma de la nueva sociedad. Son más
flexibles, más responsables, más sensibles a los cambios. Por eso, nuestra
misión debe ser trabajar para que el poder pertenezca cada vez menos a la
Administración y a los grandes conglomerados empresariales y más a los
ciudadanos. A través del diálogo social, a través de la participación
ciudadana a la hora de legislar, a través de una forma dialogante de gobernar,
a través, en definitiva, de más democracia, los socialistas debemos seguir
demostrando que gobernamos con los ciudadanos, no para ellos.
Ésa es la función más definitoria de la política, posible sólo en un
marco y en un concepto de política democrática. La política que debemos
saber practicar, y en ocasiones, que debemos saber recuperar. La democracia
no es la mera lucha entre partidos políticos. Esa lucha, esa discusión, sólo es
creativa, sólo es positiva, sólo es democrática, si los partidos consiguen
trasladar las inquietudes, las posiciones, la voluntad en definitiva, de los
ciudadanos; de todos los ciudadanos.
MÁS DIALOGO SOCIAL COMO SEÑA DE
IDENTIDAD DE LA POLÍTICA DEMOCRÁTICA
El Partido Socialista quiere reiterar su compromiso de mantener una
estrategia política de afianzamiento de la concertación y el diálogo social,
con el protagonismo activo de las organizaciones sindicales y empresariales
más representativas en cuantas políticas públicas se aborden en el ámbito de
las relaciones laborales y la protección social.
Uno de los aspectos esenciales para gobernar la nueva sociedad es
extender la participación y el diálogo con los interlocutores sociales. Durante
la pasada legislatura 2004-2008, el Gobierno, las organizaciones
empresariales y los sindicatos han protagonizado uno de los periodos más
fructíferos para el diálogo y la concertación social en nuestra historia
democrática. Aunque el Gobierno disponía de capacidad política para
adoptar y ejecutar las políticas, medidas y acciones oportunas ha optado, de
manera deliberada y como elemento definitorio de su estrategia, por
someterlas al diálogo social. Y ello, básicamente, por dos razones. En primer
lugar, el Gobierno socialista quiso aunar legitimidad política y legitimación
social, multiplicando así las posibilidades de éxito y el grado de eficacia de
las medidas adoptadas. Y, en segundo lugar, ponía en práctica de forma
efectiva lo establecido en nuestra Constitución: la configuración de las
organizaciones empresariales y los sindicatos como una de las bases
institucionales de nuestro sistema político.
MEJOR CONVIVENCIA
Más democracia significa también mejor convivencia. Porque España
es, sobre todo, para nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas que la viven, la
trabajan, la conforman. De ahí que, por encima de cualquier otra cosa,
busquemos la convivencia entre españoles; la convivencia segura, pacifica y
tolerante entre españoles; la participación de todos, a partir del respeto a
nuestro pluralismo ideológico, religioso, cultural, territorial… en nuestro
proyecto común de convivencia.
MÁS INTEGRACIÓN Y MEJOR CONVIVENCIA CON
LA INMIGRACIÓN
La nueva sociedad, en España y en el mundo, es diversa. La nueva
política debe adaptarse a esa realidad. Como ningún otro, se trata de un reto
fundamental que medirá la capacidad de las fuerzas progresistas para
adaptarse a los cambios extrayendo lo mejor de los mismos y minimizando
sus consecuencias menos positivas. El progreso depende de una integración
positiva entre todos los individuos de la nueva sociedad, independientemente
de su origen, porque lo único que el ser humano no puede elegir es el lugar
donde nace.
La igualdad en los derechos existe ya hoy, con pocas excepciones, en
la ley. Sin duda, no tiene porqué ser una igualdad absoluta en todos los
ámbitos y desde el primer momento. La estabilidad de la residencia es un
criterio que puede, y en ocasiones debe, matizar y delimitar esa igualdad.
Pero tenemos ante nosotros una importante tarea para hacer real una igualdad
que, en demasiadas ocasiones, es sólo formal. La lucha contra la
discriminación, el esfuerzo por hacer efectiva la igualdad, no puede limitarse
a algunas discriminaciones, sino que alcanza, debe alcanzar, a todas ellas. En
este sentido se sitúa la Ley para la Igualdad de Trato y contra toda forma de
discriminación que vamos a impulsar en esta legislatura.
MEJOR ADMINISTRACIÓN
Los socialistas creemos que hay un derecho y un deber cívico a la
buena administración. La ciudadanía tiene derecho a una buena
administración, a una acción de gobierno que promueva y respete el interés
general y que aporte transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas.
Para las y los socialistas, un instrumento fundamental para conseguir
estos objetivos es la transparencia de las Administraciones Públicas.
UN PARTIDO EN RED PARA UNA SOCIEDAD
EN RED: LAS NUEVAS REDES SOCIALES
BASADAS EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
La aparición de la red ha supuesto una revolución comparable a la
propia revolución industrial.
En primer lugar como herramienta de comunicación externa que nos
permita no sólo ampliar nuestro mensaje de manera más universal e
inmediata, sino recibiendo además la opinión en tiempo real de las iniciativas
o posicionamientos políticos del partido.
Como herramienta de comunicación interna y sistema para compartir
el conocimiento. Debemos superar viejas concepciones donde la información
está dividida en compartimentos estancos. Nada fortalece más el trabajo de la
organización que la información compartida en todos los ámbitos de la
organización.

